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18 de juny del 2017

espacios habitados 'reloaded'

Andrea Pala pone en marcha, con un nuevo formato, un interesante blog al que ya nos referimos hace un tiempo, con el objetivo de ofrecer una mirada diferente sobre la casa. Espacios habitados tiene su origen en el homónimo trabajo final de máster de Andrea defendido en el MBArch.


«Actualmente nos hemos acostumbrado a escenografías de vidas perfectas, creadas ad hoc para revistas de arquitectura y design, que no son capaces de transmitir la esencia de un ambiente doméstico. Habitar es algo más profundo que la simplificación publicitaria de un “producto casa”.



Espacios habitados es un proyecto de investigación que pretende abordar el tema del espacio doméstico desde la perspectiva de quien lo habita y estudiar las dinámicas que se desarrollan dentro del ambiente íntimo y privado de la casa.

Para lograr este propósito la investigación se posiciona en el contexto de las artes gráficas que, a diferencia de la propia arquitectura, parecen representar de forma más reveladora la esencia del hogar. De hecho, los artistas que trabajan en estos medios muestran una sensibilidad y un interés mayor por el habitante y su manera de habitar el espacio».

(gracias Andrea)

10 de gener del 2017

espacios habitados

una mirada diferente hacia el espacio doméstico de la casa


Andrea Pala pone en marcha un interesante blog con el objetivo de ofrecer una mirada diferente sobre la casa. Espacios habitados tiene su origen en el homónimo trabajo final de máster de Andrea defendido en el MBArch.



En su post inicial, Andrea nos recuerda la naturaleza compleja del hogar en palabras de Juhani Pallasmaa, quien afirma que “la descripción del hogar parece pertenecer más a los ámbitos de la poesía, la ficción, el cine y la pintura que de la arquitectura”.

"Hoy en día, estamos acostumbrados a ver escenografías de vida perfecta, creadas ad hoc para revistas de arquitectura y design, que no son capaces de transmitir la esencia de un ambiente doméstico. La visión que el arquitecto tiene de la casa está generalmente relacionada con una mirada metódica, simplista y funcionalista, a través de la cual el proyectista quiere controlarlo todo.

La búsqueda de una mirada diferente nace de la exigencia de poner en énfasis la importancia del habitante en la construcción del espacio-casa, manifestando la necesidad de encontrar un nuevo punto de vista, capaz de dejarnos entrar en los espacios habitados por la gente y descubrir las costumbres, los escenarios y los rituales a la hora de vivir la casa.

Se busca una mirada que intenta captar la presencia del habitante, en lugar de enfocarse en los límites físicos del soporte; una mirada que analiza la capacidad del espacio de poner en escena la vida en su interior, en lugar de analizar la eficiencia de su arquitectura. Esta mirada es aquella del mismo usuario que se ocupa de fotografía, arte, sociología, literatura, etc., y que utiliza sus medios para expresar la inquietud y satisfacer la curiosidad respecto al mundo íntimo y privado de la casa".



Desde aquí muchos ánimos Andrea y suerte con Espacios habitados! P


17 de novembre del 2014

Detroit casa a casa

por David García para Yorokobu, 13 noviembre 2014
fotos de Michelle y Chris Gerard




"Cerró un banco. Buena noticia si eres enemigo del capitalismo y buena noticia para Lynne y Mike Savino, un matrimonio de Detroit que, años después del cierre, encontró en el local el lugar perfecto para moldear su vivienda. Dada la situación financiera en la que se halla la ciudad, algunas cosas solo pueden ocurrir en Detroit y en no muchos sitios más.

La progresiva decadencia que ha padecido la ciudad de Detroit en los últimos años ha dejado un importante catálogo de ruinas, estercoleros y rincones depresivos. El lugar que nos ocupa tenía todas las posibilidades ya que era, siendo benévolos, un buen puñado de porquería.





Su ahora propietaria, Lynne Savino, explica que el edificio llevaba ya varios años en venta. Los Savino, a la vez, vivían en una «casa grande y bonita» desde hacía trece años, pero aseguran que tenían planeado mudarse al centro de la ciudad más importante de Michigan para ocupar algún «espacio poco convencional».

10 de novembre del 2014

la metrópoli para quien la habita

Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Sin embargo, apenas hay estudios sobre la influencia de un barrio en la calidad de vida de sus vecinos. Jan Gehl, arquitecto danés, es uno de los impulsores de un movimiento que busca aplicar el método científico al urbanismo y así diseñar ciudades más habitables. Además, dos proyectos españoles, en Madrid y Barcelona, estudian cómo repercute la organización urbana en la salud física y mental de los ciudadanos.


En algunas zonas de las grandes urbes, como Nueva a York, se tiende a una organización no apta para viandantes. Una generación de arquitectos, de la mano de las ciencias, quiere devolver las ciudades a las personas.

“Siento mucha pena por vosotros, los arquitectos, porque os comunicáis con vuestros dibujos en dos dimensiones y eso ha hecho que os obsesionéis con la forma”. Ante su auditorio, el ponente coge una jarra de cristal, la señala y dice: “Esto, por ejemplo, no es arquitectura, sino escultura. La arquitectura es la interacción entre la forma y la vida. Y solo si la interacción funciona, es buena arquitectura”.

Quien señala la jarra es Jan Gehl, arquitecto danés, durante su charla en el congreso científico ESOF celebrado en Copenhague en julio de 2014. Desde hace décadas Gehl se dedica a investigar y promover medidas para devolver las ciudades a la gente que las habita. Ciudades que albergan ya al 54% de la población mundial –y subiendo–, y que han sufrido un verdadero cambio de paradigma.

En 1971 Gehl publicó Life Between Buildings (La vida entre los edificios), un libro que se cita como uno de los referentes para la regeneración urbana. Justo diez años antes, apareció el que Gehl considera uno de sus favoritos: The Death and Life of Great American Cities (La vida y la muerte de las grandes ciudades americanas), escrito por Jane Jacobs, una periodista estadounidense que acababa de mudarse al Greenwich Village, en Nueva York.

Nueva York en lucha

El Village es uno de los barrios más antiguos de la ciudad y su organización rompe la típica cuadrícula neoyorkina. Las autoridades propusieron construir una autopista que lo atravesara, desplazando a numerosos residentes y destruyendo parte de los edificios históricos. El libro y las movilizaciones de Jacobs y de los vecinos, en contra de la propuesta y a favor de orientar las calles hacia sus gentes, lograron frenar su construcción. Poco después, el Village sirvió de nicho a la generación beat y ahora es uno de los pulmones sociales de la ciudad.

“Los arquitectos influyen en la vida de la gente, pero esta se pregunta por qué no piensan en ella”, comenta Gehl. “La llegada del coche y la bajada de precios de la gasolina han traído una confusión de escalas. Antes había una arquitectura de 5 km/h, adecuada para la gente que paseaba. Ahora se tiende a una arquitectura de 60 km/h, con grandes carreteras y espacios no aptos para quien camina”.

Gehl cita ejemplos de mala arquitectura producidos por una mezcla entre la confusión de escalas y la obsesión por la forma. Uno de ellos es el nuevo proyecto de Frank Gehry que ha enfurecido a los vecinos del barrio neoyorquino de Brooklyn, el peculiar complejo de apartamentos B1. O el llamado por Gehl “síndrome Brasilia”, culpable de la construcción de ciudades para que sean atractivas cuando se observan... desde un avión.


Brasilia es un ejemplo de ciudad diseñada para ser vista desde un avión.

“Cuando se sobrevuela Brasilia la vista es magnífica. La ciudad entera reproduce la forma de un pájaro, pero a pie de calle es una ruina”, comenta Gehl. Los espacios sin sentido hacen que la gente tenga que “caminar sin parar para no llegar a ninguna parte”. Algo parecido a lo que está sucediendo en muchas ciudades de China o en Dubai, con sus formas geométricas solo apreciables desde el aire.

Otro ejemplo de mala arquitectura para Gehl es el del museo Guggenheim, en Bilbao. Preguntado al respecto, comenta a Sinc que “es demasiado cerrado respecto a la ciudad. Es un edificio introvertido”. Todo lo contrario que el de la ópera de Sydney, que “tiene espacios públicos al aire libre muy útiles” o la Federation Square, en Melbourne, que, a pesar de parecerse mucho al museo de Bilbao, es “brillantemente extrovertido”.

Federation Square, en Melbourne, un complejo "brillantemente extrovertido".

Investigación y recogida de datos para un mejor diseño de las ciudades

En las listas de las ciudades más habitables figuran Copenhague, Melbourne y Sydney. En las tres los planes de rehabilitación han sido orientados por Gehl. Comparten dos preceptos básicos: facilitar que sus habitantes paseen por sus calles y que se desplacen en bicicleta. Las ventajas son numerosas: por un lado, las ciudades adquieren una escala más humana porque aumentan los comercios a pie de calle, los servicios y los puntos de encuentro; por otro, se consiguen ciudades más sostenibles.

Además, al reducir la contaminación y, sobre todo, al aumentar el ejercicio físico que practican los ciudadanos, mejora la salud global. Con el aumento de la esperanza de vida, una mejora de la salud en la tercera edad disminuye los gastos asumidos por el Estado. En general, “que estos planes contribuyen a mejorar la economía es algo que ha sido documentado numerosas veces”, según Gehl.

Estas medidas deben estar planeadas y sus efectos han de revisarse. Gehl es muy crítico con gran parte de los arquitectos modernos, que “hacen un edificio espectacular, sacan una fotografía que será portada de todas las revistas y corren a construir el siguiente. No revisan si su acción mejora la vida de la gente. Solo se someten a una discusión ideológica: van de un ‘ismo’ a otro ‘ismo’ porque se consideran artistas”.

21 d’octubre del 2014

entre la casa y la calle



Este jueves 23 de octubre a las 20:15h, se presenta en PLANTA BAJA, Logroño, la publicación

“ReHabitar en 9 episodios”

realizada por el grupo de investigación HABITAR del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la UPC. Con este motivo inauguraremos la exposición

La calle, espacio común activo

fruto de la doble mirada entre el grupo HABITAR y 2L arquitectos.
Contaremos con los arquitectos Roger Sauquet e Iñaki Tarragó, quienes nos explicarán los planteamientos de su trabajo. Como siempre, será un placer compartir con vosotros junto a un vino nuestras miradas más urbanas.


Las actividades están organizadas por PLANTA BAJA y el grupo HABITAR, con la colaboración del Colegio de Arquitectos de La Rioja y Fundación Cultural COAR.

PLANTA BAJA
calle La Cigüeña 10
26004 Logroño

"PLANTA BAJA es un espacio abierto de encuentro, exposición y venta ubicado en Logroño. El mundo imaginario recreado por 2L arquitectos en el misterioso local de la calle Cigüeña incita a la investigación visual. Arte, artesanía, diseño, mobiliario, moda… nuestra mirada tropieza con cientos de curiosos objetos selectos cuya colocación es aparentemente casual".


(http://www.plantabajamilan.com/) - en construcción

29 de setembre del 2014

domesticar la calle

                     extracto de la exposición Rehabitar [3] la calle 
                     (Ministerio de Vivienda, septiembre 2010). 
                     revisado y editado como capítulo en Rehabitar en nueve episodios 
                     (Lampreave, 2012 [2a ed. 2013]). 

calle Enric Granados en Barcelona. a pesar de ser una vía con prioridad para el peatón, 
conserva y potencia innecesariamente el carácter de infraestructura especializada.

En nuestras calles abundan elementos poco domésticos, como el asfalto, los coches, cierto tipo de farolas o señales de tráfico. Es el lenguaje propio de una infraestructura. Domesticar la calle significa alejarla de esta configuración de infraestructura y acercarla, mediante elementos y actividades, a su condición de lugar, asumiendo toda la complejidad que ello supone y que no puede reducirse a una simple fórmula de peatonalización. Si domesticar proviene de domus –casa en latín– podríamos decir que una ‘calle domesticada’ es aquella en la que uno se siente y actúa ‘como en casa’. Para ello, es esencial que la calle pueda incrementar el roce mutuo que ejerce sobre las personas para que éstas tengan la posibilidad de arraigar en ella y el espacio urbano se contamine de su presencia y su actividad social.

La arquitectura moderna ha intentado muchas veces mezclar la calle y la casa, pero este viaje se ha hecho sólo en una dirección: la de acercar la calle a la casa. ¿Qué ocurriría si, en lugar de llevar la ciudad a la casa –cuya expresión más poderosa es la rue intérieure propuesta por Le Corbusier– propusiéramos llevar la casa a la calle?

El cierre al tráfico de calles y avenidas los sábados y domingos, las fiestas populares en verano o los mercados ambulantes que se instalan y se desmontan a diario en nuestras ciudades son usos que, a nuestro entender, ya nos están acercando a una forma de usar la calle más doméstica y con mayor capacidad de intervención por parte de los ciudadanos. Rehabitar la calle es promover que éstos y otros usos colectivos encuentren el modo de producirse, utilizando para ello los recursos propios del momento presente sobre la ciudad que hemos heredado. 

Times Square, prueba piloto de cambio de uso temporal, 2009

Algunas pruebas piloto como la que, en 2009, convirtió Times Square de Nueva York en una playa de hamacas durante los fines de semana, apuntan en esa dirección e invitan a utilizar nuestras calles, incluso las más transitadas, al margen de la disciplina que impone la circulación.

Nos hemos fijado en que muchos de los usos que pueden desarrollarse en la calle y muchas de las formas de utilizarla son y pueden ser temporales. ¿Qué sentido tiene condicionar el espacio público a unos pocos usos permanentes cuando podemos compatibilizar, mediante horarios, muchos otros usos? Del mismo modo que los semáforos regulan intermitentemente el paso de vehículos y personas, otros mecanismos similares podrían regular el uso de la calle por horas, estaciones, jornadas, o fines de semana. 

Aldo van Eyck, calle nevada

Atender a cómo y cuándo usamos la calle es imprescindible para empezar a rehabitarla. Sin embargo, para que esta implantación de usos pueda ser efectiva, cambiante y duradera reclamamos que el diseño sea menos especializado y más genérico, apto por igual para circular que para jugar, o para la venta ambulante o el descanso, para el día a día o para las ocasiones singulares; un espacio público más próximo a la idea que en su momento expresaba Aldo van Eyck a través de una calle nevada. Es entonces cuando sólo se perciben con claridad unos pocos elementos de referencia: árboles, farolas y poco más. Una calle así es un una hoja en blanco, un espacio sin atributos que permite utilizarlo como queramos, listo para acoger cualquier actividad. Deberíamos preguntarnos si todo lo demás no es superfluo.

Henk Hofstra, Water is Leven, 2007

La supresión de elementos en la calle nevada de Van Eyck nos interesa no por su aspecto visual, sino porque evidencia cuán especializadas están nuestras calles y cuán dependiente de un único uso es su diseño. Rehabitar la calle es también una invitación a reconsiderar el estrecho funcionalismo de los elementos que ocupan el espacio público. La instalación Water is leven (El agua es vida, 2007), realizada en Drachten por el artista holandés Henk Hofstra puede ilustrar esta cuestión. Hofstra pintó una franja azul de un quilómetro en una calle para recordar el trazado de un antiguo canal. En este caso, la calle no tiende a vaciarse sino, al contrario, se llena de color y de información histórica pero, sobre todo, se muestra de forma distinta a la habitual, recordándonos que una simple modificación como ésta altera profundamente la percepción del espacio urbano y, con ello, nos brinda la posibilidad de observarlo como si fuese la primera vez, disponible para ser pensado de nuevo al margen de los convencionalismos.

Federico Fellini, escenas de Roma, 1972

Historia, acciones cotidianas, movimiento… todo cabe en la calle. Las escenas de la película Roma (1972) de Federico Fellini, muestran la noche en las calles de la ciudad en las que conviven el tranvía y los niños jugando, los transeúntes y los comensales de las trattorie populares, como una clara expresión de esta complejidad que encaja y proviene de la forma de utilizar el espacio público propia de la Europa del sur. Proponemos la aceptación sin complejos de un desorden aparente que no es más que la expresión de nuestra convivencia. Y aclaramos: conseguir domesticar la calle no requiere ni demasiadas obras ni demasiados gastos. Antes que las caras y molestas reformas que nos asolan constantemente proponemos realizar algunas pruebas a modo de tanteo. Para desarrollar nuevas experiencias sólo se necesita sentido crítico, voluntad, y un par de conos, quizá, para cortar el tráfico.



En definitiva, calles concebidas como lugares, no sólo como infraestructuras. Calles menos diseñadas, menos reguladas, más flexibles. Del mismo modo que reclamamos flexibilidad en nuestras viviendas, también lo reclamamos para la calle. Calles cuya superficie no debe resultar triturada por la demarcación de usos, calles con pavimentos más igualitarios que permitan un uso social más espontáneo. Calles con obstáculos, con mayor rozamiento con sus paredes, con comercios “nudosos”. Comercios con toldos que protegen a los peatones del sol y de la lluvia y evitan el uso indiscriminado del aire acondicionado. Calles con horarios, que permiten usarse según las horas, según los días y según las estaciones, de distintas maneras. Rehusamos bautizar las calles como peatonales porque todas lo deben ser, o no?

(c) Habitar grupo de investigación (SGR 2014/472)

30 de juny del 2014

el projecte 'REHABITAR' nominat als premis UIA 2014

El projecte Rehabitar ha estat nominat per la secció espanyola de la Unió Internacional d'Arquitectes al premi Jean Tschumi 2014, que correspon a la categoria de l' “excel·lència en l'ensenyament de l'arquitectura, la crítica i la història de l'arquitectura”.

El grup de recerca consolidat Habitar (SGR 472), autor col·lectiu del projecte, està composat per professors i investigadors del Departament de Projectes Arquitectònics UPC, dirigits per Xavier Monteys i Magda Mària. La resta de membres que han participat en el projecte són Pere Fuertes, Roger Sauquet, Anna Puigjaner, Carles Marcos, Eduard Callís, Carlos Fernández Rovira i Iñaki Tarragó. Hi han estat col·laboradors Martí Amargós, Jordi Quetglas i Guillermo Fibla.


La resta de nominats, mencionant la secció nacional que els ha proposat per a aquesta mateixa categoria, són:

Haig Beck & Jackie Cooper, Austràlia (AIA)
Miguel Alves Pereira, Brasil (IAB)
Dominique Gauzin-Müller, França (CIAF)
Ora Joubert, Sud Àfrica (SAIA)
Alexander Kudryavtsev, Federació Russa (UAR)
Pierre Neema, Líban
Ewa P. Porębska, Polònia (SARP)
Joseph Rykwert, Regne Unit (RIBA)
Mirko Zardini, Itàlia (CNAPPC)

12 d’abril del 2014

entrar pel balcó!

Durant els últims anys, una part del parc d'habitatges a les nostres ciutats s'ha anat dotant d'ascensors per millorar-ne l’accessibilitat. En el context d'aquestes obres de reparació és on ens agradaria fer algunes observacions que poden servir per veure el problema inicial –no disposar d'ascensor– com una oportunitat.


Ascensors exteriors a La Trinitat Nova, Barcelona

Reparar com a forma de millora

En el seu llibre El artesano (Anagrama, 2008), Richard Sennett realitza algunes interessants observacions sobre la idea de reparació, ampliant el concepte i dilatant-lo fins a veure-hi una manera d’operar sobre els objectes i els conceptes. El fet de reparar és entès com una prolongació natural dels objectes a partir de la crítica que el seu ús inevitablement comporta. La reparació que suggereix Sennett es converteix en un atractiu repàs de la cultura material i una invitació a veure els objectes com el resultat del seu incessant ús i ensinistrament, que és el que provoca la reparació. 

A partir d'aquest raonament, l'episodi de dotar d'ascensors als habitatges que no en tenien, ens porta cap a un lloc especialment atractiu: que l'objecte reparat sigui millor, tingui més prestacions, que l'objecte inicial, i fins i tot que superi aquells que ja han esmenat el problema en origen.

Només es tracta de posar un ascensor?

En alguns edificis, instal·lar un ascensor ha suposat utilitzar l'espai existent en el buit de l'escala o en un pati adjacent. En aquests casos, la reparació ha millorat les prestacions de l'escala, per expressar-ho d'alguna manera, afegint-li un sistema mecànic. No obstant això, aquesta classe de reparació no ha suposat cap tipus de canvi en l'estructura d'accessos a l'immoble.

En altres casos, aquesta operació s'ha abordat d'una forma dràstica: l'ascensor no ha tingut més remei que col·locar-se en alguna de les façanes de l'edifici. Aquesta és una situació habitual en molts polígons construïts a Espanya a partir dels anys cinquanta i seixanta del segle passat. Es tracta de conjunts formats en gran part per blocs laminars; edificis de crugia estreta i habitatges amb dues cares de ventilació i assolellament. 

L'ascensor a la façana

En aquests blocs, els ascensors han modificat la façana i també, en bona part, l'espai públic, ja que la seva caixa s'ha construït sobre la vorera o sobre l'espai lliure entre edificis. Aquests exemples o uns altres similars representen, al nostre criteri, la millor ocasió per realitzar les observacions a les quals abans ens referíem. En particular, podem distingir dues formes d'intervenció.

En la primera, quan els ascensors “no han tingut més remei” que situar-se a façana ho han fet com a prolongació del replà d'escala cap a l'exterior, ocupant una part de l'espai públic. En aquesta situació, és clar que s'han millorat les prestacions de l'escala, amb una mínima intervenció i una millora d'accessibilitat notable. No obstant això, resulta interessant observar que en algunes reparacions en les quals s'ha procedit així, els veïns finalment han expressat la seva disconformitat ja que, d'aquesta manera, en realitzar el desembarcament en el replà de l'escala, han d'acabar per pujar o baixar mitja planta. Arran d'aquestes opinions, s'han desenvolupat solucions constructives enginyoses per substituir les escales existents per altres d'un sol tram –normalment construïdes a taller amb perfils d'acer– que permeten situar l'ascensor a nivell de planta, projectant-se encara més sobre el carrer.

La segona forma d'intervenció –que al nostre judici posseeix les condicions més extremes– és aquella que els ascensors exteriors s'han dotat d'un sistema de balconades per poder accedir directament als habitatges per la sala d'estar o per alguna de les habitacions.

Volem referir-nos a aquests casos. En els blocs reparats d'aquesta manera apareixen unes noves estructures que se superposen a les façanes distingint-s'hi les caixes dels ascensors i les noves balconades. Alguns d'aquests casos són, sens dubte, exemplars i es poden considerar una millora evident del conjunt de l'edifici.


16 de febrer del 2014

'rehabitar', projecte de nous usos per a edificis i infrastructures

TV3, Catalunya
Alonso Carnicer / Sara Grimal, Barcelona, 16/02/2014

Una imatge que ja no serà: el viaducte de Glòries com a espai de relació.

Per Sant Adrià del Besòs i Badalona hi circula l'autopista C-31, una de les primeres vies ràpides que es van fer a Catalunya i que passa entre els blocs de pisos del barri de Sant Roc. 1.600 metres de viaducte que, a sota, generen un paisatge urbà inhòspit. El que podria ser un espai públic i de comunicació entre barris crea una barrera en mig d'una zona molt poblada. La normativa de les autopistes prohibeix construir i fer activitats a sota, però l'espai s'ha convertit en un gran aparcament. Un cop a la setmana, el paisatge canvia quan a Sant Adrià s'hi instal·la el mercat ambulant. És la prova que l'espai podria tenir usos ben diferents. Com els que s'han assajat a altres ciutats amb viaductes urbans com Berlín, París o Nova York. O els que proposa el grup de recerca Habitar, del Departament de Projectes Arquitectònics de la Universitat Politècnica de Catalunya.

Amb un ajut del programa Recercaixa, al llarg de tres anys aquest grup ha elaborat el projecte 'Rehabitar', que ha tingut com a fruit diverses exposicions i un llibre, "Rehabitar. La casa, el carrer, la ciutat", que s'ha presentat aquesta setmana al Col·legi d'Arquitectes de Catalunya. Els integrants del grup de recerca han estudiat infraestructures, carrers i edificis amb un ús deficient. Han identificat els problemes i proposen solucions per fer-ne un millor ús.


Un pas zebra de grans proporcions a Via Laietana per a pacificar el trànsit amb pocs recursos.

Una part del treball se centra en 14 grans edificis representatius de Barcelona que han anat perdent la funció original que en va determinar la construcció: la presó Model, la plaça de toros Monumental o el Poble Espanyol. I també molts edificis de la façana marítima de la ciutat, com l'Estació de França, on aviat ja no hi haurà trens. També la Duana o la seu central de Correus. Són edificis de gran qualitat constructiva que estan infrautilitzats, amb grans possibilitats per incorporar-hi nous usos que no tenen per què ser hotelers o museístics. Sense fer costoses rehabilitacions, proposen instal·lar-hi usos nous, lligats a la creació, l'empresa i el coneixement o el món universitari.

Xavier Monteys, catedràtic de projectes arquitectónics de la UPC i investigador principal del grup de recerca, defineix què entenen pel concepte de 'rehabitar': "Rehabitar és tornar a posar en marxa l'edifici. Rehabitar voldria dir, no intentar tornar a pintar i reparar desperfectes d'un edifici. No ens importaria que l'edifici tingués un aspecte més o menys brut o despintat i que en canvi acollís alguna activitat. Per nosaltres l'arquitectura és viva quan hi ha gent que la utilitza."

Magda Mària, arquitecta i investigadora del grup de recerca Habitar: "El que pretenem és la mínima despesa amb les màximes prestacions. No canviar la forma, la morfologia, el caràcter en definitiva d'aquests edificis. Mantenir-los amb el seu caràcter i amb les magnífiques condicions espaials que tenen."

També proposen solucions per a carrers molt especialitzats que amb el pas del temps han perdut el seu paper original. Com la Via Laietana, concebuda a imatge de les grans avingudes d'oficines dels Estats Units d'Amèrica, amb grans blocs d'oficines amb distribucions internes poc adaptables en temps de crisi. Plantegen fer més flexible la normativa perquè permeti una barreja d'usos residencials i productius que incorpori el principi de compartir espais.

A nivell de carrer, fer la Via Laietana més habitable passa per canviar radicalment la difícil convivència de vehicles i vianants, amb trànsit ràpid i voreres estretes. L'estudi "Rehabitar" plantejamesures poc costoses com crear grans "àrees zebra" a les interseccions per fer del carrer un espai compartit. També es proposa regular el trànsit per horaris per fer més flexible l'ús de l'espai públic.


Així podria quedar l'espai sota l'autopista a Badalona i Sant Adrià del Besòs.

Veure el vídeo de la notícia aquí.

8 de febrer del 2014

'la amenaza oculta de los objetos'


¿Por qué resulta tan inquietante la imagen de Peter Menzel?. ¿Por la intemperie?, ¿Por el exceso?. Tal vez, también, porque la mera exhibición de los objetos al exterior deja la arquitectura como una carcasa vacía.

Curiosamente el estuche de la casa occidental es desde hace tiempo la funda de esos muebles y no de sus habitantes. Tanto que ni siquiera los habitantes son ya usuarios de los objetos sino que sucede más bien a la inversa: superado el empacho visual de esa exhibición, superada la incomprensible sonrisa de sus inconscientes prisioneros, cada objeto reclama un cuerpo del que nutrirse. Los electrodomésticos con sus mandos a la altura precisa, la blandura de los juguetes de colores infantiles, las resplandecientes y entalladas bicicletas, todo se comporta como un molde, no solo funcional sino métrico, de esos seres felices.

La acumulación tal vez sea el último reducto del habitar moderno. Y por eso puede que la exhibición a la intemperie del mobiliario sea tan poderosa. Porque significa el desahucio más de los objetos que de sus inquilinos. Mientras, la arquitectura, ajena a todo, podría dar cabida a otros moradores sin inmutarse. Como si la arquitectura no hubiese sido nunca capaz de ser, hasta el extremo, una funda precisa de seres humanos. Como si toda teoría funcionalista tuviese su verdadero rango de validez en los objetos.

¿Por qué resulta tan inquietante la imagen?. Porque los objetos sin relación convierten todo en objeto, y no, como cabría esperar, en un fiel retrato de sus dueños.

publicado en Múltiples estrategias de arquitectura

3 de febrer del 2014

habitaciones satélite

un modo de rehabitar nuestros edificios de viviendas es dotarlos de un número de habitaciones equipadas autónomas que permitan a la casa crecer temporalmente conforme a las necesidades de sus inquilinos. a estas habitaciones, por su peculiar relación con las viviendas del inmueble, las denominamos habitaciones satélite (1).


Mejorar la casa, rehabitar el bloque 

Muchas viviendas pueden mejorar substancialmente con una puesta al día técnica, en eficiencia energética o en accesibilidad. Pero la posibilidad de ampliar sus usos, de adaptarse a las necesidades de sus habitantes con el paso del tiempo, resulta imposible al quedar constreñidas entre sus cuatro paredes. En estos casos, la mejora de esas viviendas debe buscarse en el conjunto del inmueble del que forman parte. La propuesta de las habitaciones satélite apunta en esa dirección. La idea es dotar el edificio de un número suficiente de habitaciones sueltas, separadas de la vivienda –unos pisos por encima o por debajo– que permitan extender la casa temporalmente para cubrir esas necesidades y, una vez satisfechas, ponerlas de nuevo a disposición de los inquilinos del bloque.

La prensa recoge ocasionalmente situaciones en las que esta propuesta tiene todo el sentido. Algunas guardan relación con la llamada familia extendida, como las personas mayores que requieren atenciones sin necesidad de renunciar a su intimidad, los primeros pasos hacia la emancipación de un hijo adolescente o el retorno temporal del hijo adulto separado de su pareja. Otras, se refieren a la implantación del trabajo desde casa, como el teletrabajo u otras fórmulas laborales, sin que por ello quede afectada la comodidad de la vivienda. O bien, simplemente, existe la necesidad de disponer de un espacio propio separado de la casa que saque provecho de esta condición. No se trata tan solo de una cuestión de superficie, sino de las prestaciones que una habitación autónoma puede ofrecer.
Se propone sustituir algunas de las viviendas de un edificio, preferiblemente contiguas –considerando aquí el cada vez más frecuente número de viviendas desocupadas– para generar habitaciones con acceso independiente, equipadas con baño, un pequeño trastero y un rincón acondicionado como office, todo ello entorno a unos 20 m2, para dar cabida, sin salir del edificio, a situaciones como las descritas anteriormente. No se trata de construir nuevos apartamentos en el bloque, sino de complementar las viviendas ya existentes. Cada una de estas habitaciones no es suficiente para conseguir por sí misma los estándares de habitabilidad corrientes; tan solo cuando forma parte de dicha vivienda.

1 de juny del 2013

transformació reversible, Arquitectura-G

40 mòduls de descans per a 4 apartaments turístics
Arquitectura-G
Barcelona, 2013



"El projecte consisteix a transformar 4 habitatges d'un mateix edifici en apartaments turístics. Sent un condicionament de projecte alterar la preexistència el mínim possible, l'estratègia s'ha centrat en dos punts. En primer lloc, decidir on se situen les zones humides, concentrant-les al costat dels patis per a connectar amb la xarxa de sanejament existent. En segon lloc, desenvolupar un mòdul de dormitori que s'adapti a cada estada restant mitjançant diferents combinatòries. Els mòduls es fabriquen en taller i contenen espai de magatzematge i llits, així com la instal·lació elèctrica i d'il·luminació. Les fotografies mostren el primer prototip instal·lat en el lloc."





28 de març del 2013

residència del centre d'art Boyd, Glenn Murcutt

Centre d'Art Arthur i Yvonne Boyd, Riversdale, West Cambewarra (NSW) 
1996-99 
En col·laboració amb Reg Lark i Wendy Lewin 

La residència del centre es situa en una vessant suau orientada a l'est que baixa cap al riu Shoalhaven, a una certa distància de la petita població de Cambewarra a Austràlia. Les habitacions s'obren al paisatge fluvial, alineades al llarg d'un pas exterior a cobert, formant parelles que comparteixen un bany i deixant que un espai de relació s'alterni entre elles. D'aquesta manera, la residència constitueix un sistema de creixement impecable.


Cal detenir-se en l'habitació. No es tracta d'una peça neutra i àmplia on el mobiliari pugui adoptar qualsevol configuració, sinó d'un espai molt ben perfilat, ajustat al seu ús, i format per un àmbit central, lliure, més quatre alcoves (ninxos?) de la mida del llit i una zona d'accés limitada pels armaris que podria entendre's com un mur virtual de gran amplada. Potser hauríem de precisar més, perquè en realitat no és exactament una habitació única, sinó la suma de dues estances que es fusionen en una de sola durant el dia, obrint l'envà corredís que les separa.

La llum i la ventilació han constituït un tema arquitectònic per se. Murcutt distingeix entre una il·luminació alta d'ambient i unes finestres practicables associades a cada llit. Quatre llits, quatre finestres. De la mateixa manera que definir aquestes peces com a habitacions dobles ajuda poc a entendre-les, dir simplement 'finestres' resulta insuficient. Amb la terminologia que utilitza Monique Eleb-Vidal, cada finestra és un dispositiu regulable que proporciona sol, llum, vistes, ventilació i espai d'emmagatzematge, deixant el control del seu funcionament al criteri de cada resident, gairebé com a casa.



24 de març del 2013

homes for senior citizens, Peter Zumthor

Chur, Masans, Switzerland, 1989-1993
  
"The building is designed for residents who can still live on their own and look after themselves. It faces the Kronengasse and the old center of Masans. At the rear is the existing old people's home, whose nursing facilities can be used as required.



The new building and the existing complex form a loose configuration, a kind of suburban ‘farmstead’ arranged around a spacious courtyard. Existing features, such as the low wall alongside the Kronengasse, a shed and a mighty lime tree, were incorporated into a new entrance situation, which now looks as if it had always been like that. The mood is informal and rural.


Throughout the complex, consisting of 21 apartments, a guest room and a staff room, all connected by external corridors, one can see evidence of the declared design objectives, i.e. the creation of a rural atmosphere in a suburban setting, the sensuous presence of the materials (a basic triad of exposed concrete, tufa and larchwood), and clarity and legibility of construction detail. We want the building to seem relaxed and informal, like a big ‘rock’ in the open expanses of a mountain landscape, expertly worked with precise, careful, perhaps even old-fashioned craftsmanship. 


The apartments, although small, appear large, with bedroom doors which, when closed, seem to disappear into the built-in cupboards on either side. We want the inhabitants to feel at home, an impression enhanced by the use of elements which they recognize from their own lives in the surrounding villages: timber flooring that sounds hollow when you walk on it; wooden paneling on tufa walls; an integrated veranda protected from the wind; in a front corner of the wall, an oriel window with a view up the valley towards the evening sun; and the birchwood-clad kitchenette, a window through which one can see an inquisitive glance onto a private patio in the outdoor corridor or watch the comings and goings on the east side of the courtyard. 


3 de febrer del 2013

'la invasión de los objetos', per Santiago de Molina

(veure l'article a Múltiples Estrategias de Arquitectura)
  
"Los objetos, definitivamente, han invadido nuestras vidas. Las cosas, las mercancías y los muebles se han metamorfoseado, conquistando una sensibilidad que en origen era sólo propia del ser vivo. Los muebles han adquirido una especie de inteligencia autónoma y un perturbadorsex-appeal.

Sin embargo esa invasión constituye ya en si misma una de las operaciones fundamentales del habitar: “La configuración del mobiliario es una imagen fiel de las estructuras familiares y sociales de una época” dejó dicho Baudrillard hace más de 40 años. El sistema de los objetos de que una sociedad se rodea encubre un sistema de relaciones, no solo con la arquitectura, sino con sus habitantes. La primera función del mobiliario no es, pues, la puramente utilitaria sino que los objetos “tienden a personificar las relaciones humanas, poblar el espacio que comparten y poseer un alma”. 


El hecho de amueblar un espacio es una operación tan funcional como significante. Éste quizás sea el motivo por el que para nosotros los espacios vacíos del pasado, sean catedrales o villas renacentistas, se han convertido en monumentos en los que somos incapaces de imaginar ya una forma de ocupación, una forma de vida nítida, y por tanto, unos habitantes que no sean meras pinturas. 

26 de març del 2012

'vivir una casa'. Álvaro Siza

Nunca he sido capaz de construir una casa, una auténtica casa. No me refiero a proyectar y construir casas, cosa menor que todavía consigo hacer, no sé si acertadamente.
Casa de la madre de Le Corbusier en Vevey, Álvaro Siza, 1981.

La idea que tengo de una casa es la de una máquina complicada, en la que cada día se avería alguna cosa: bombilla, grifo, desagüe, cerradura, bisagra, enchufe, y luego el termo, estufa, frigorífico, televisión o vídeo; y la lavadora, o los fusibles, los muelles de las cortinas, la cerradura de seguridad. Los cajones se atascan, se rompen las alfombras y la tapicería del sofá del salón. Todas las camisas, calcetines, sábanas, pañuelos, servilletas y manteles, paños de cocina, yacen rotos junto a la tabla de planchar, cuya tela de protección presenta un aspecto lamentable.

Igualmente, hay goteras en el techo (se averían las tuberías del vecino, o se rompe una teja, o se despega la tela). Y los canalones están llenos de hojas secas, las albardillas sueltas o podridas. Cuando hay jardín, el césped crece amenazadoramente, todo el tiempo del mundo es insuficiente para dominar la ira de la naturaleza; pétalos caídos y legiones de hormigas invaden los umbrales de las puertas, hay siempre cadáveres de pájaros, de ratones y de gatos. El cloro de la piscina se agota, se avería la depuradora; ningún aspirador restituye la transparencia de las aguas o absorbe las patas de los insectos, finas como pelos. El granito de las losas o de los caminos se cubre de un peligrosísimo lodo, el barniz se oscurece, las capas de pintura se desprenden y dejan al descubierto los nudos de una madera sin protección. Cualquier dedo de anciano puede agujerear las carpinterías, los cristales están rotos, se ha caído la masilla, la silicona se desprende de las superficies, hay moho en los armarios y en los cajones, las cucarachas resisten a los insecticidas. Siempre se acaba el aceite cuando buscamos la lata necesaria, las juntas de madera se despegan, se desprenden los azulejos, primero uno, luego la pared entera. ¡Y si sólo fuera eso!

Vivir en una casa, en una casa auténtica, es oficio a jornada completa. El dueño de la casa es al mismo tiempo bombero de guardia (las casas arden con frecuencia, o se inundan, o el gas se escapa sin ruido, y generalmente explota); es un enfermero (¿Nunca se han clavado astillas de madera del pasamanos profundamente en la raíz de las uñas?); y un socorrista. Domina todas las artes y profesiones, es especialista en física, en química, es jurista –o no sobrevive–. Es telefonista de guardia y recepcionista, telefonea a cada momento, buscando fontaneros, carpinteros, albañiles, electricistas, y luego les abre la puerta de entrada, o la de servicio, acompañándoles con servilismo; pues de ellos depende, aunque nada impida la necesidad de una oficina completa, que igualmente se va degradando. Y entonces es necesario afilar hojas de cuchillo, comprar accesorios, engrasar, reordenar, deshumidificar; inmediatamente se avería el secador, y después el aire acondicionado, los radiadores.

Sin embargo, nada sobrepasa la tortura de los libros que se mueven misteriosa y autónomamente, desordenándose a propósito atrayendo el polvo en sus lomos y su grosor magnético. El polvo penetra por el borde superior de las hojas, pequeñísimos bichos las comen con un ruido indescriptible; las hojas se pegan, el cuero se mancha, gotas de agua salidas de jarrones con flores a punto de morir se escurren sobre las ilustraciones, atraviesan las telas en un furioso proceso de disolución. El felpudo de la puerta de entrada se deshace y hay un surco profundo en la madera, las hojas de las escobas de junco se desprenden, se rompen objetos preciosos, las tablas de las mesas y las de los muebles se abren en estallidos aterradores, no funciona la cisterna, la chimenea se llena de hollín –cualquier día arde–, en la cristalería se rompen los vasos de la bisabuela, revientan las botellas de vino verde al que un casi nada de azúcar da vida, saltan los corchos, o se pudren, pierde calidad precisamente la cosecha más apreciada. Cuando por primera vez no se sustituye de inmediato una bombilla fundida, toda la casa se queda sin luz, lo que inevitablemente sucede un sábado, al mismo tiempo que revienta un neumático del único coche disponible.

Por eso, considero heroico poseer, mantener y renovar una casa. En mi opinión, debería existir la Orden de Curadores de Casas y todos y cada uno de los años se adjudicaría la correspondiente mención honorífica y un elevado premio pecuniario.

Pero cuando ese esfuerzo de mantenimiento no se hace aparente, cuando el saludable olor a cera de una casa, por otro lado bien ventilada, se mezcla con el perfume de las flores del jardín, cuando en ella nosotros –visitantes irresponsablemente poco atentos a los instantes de felicidad– nos sentimos felices, olvidando nuestras angustias de nómadas bárbaros, entonces la única medalla posible es la gratitud, el silencioso aplauso; un momento de pausa, observando a nuestro alrededor, sumergiéndonos en la atmósfera dorada de un interior de otoño, al final del día.


Habitación de Le Corbusier, Vevey. Dibujo de Álvaro Siza, 1981.

(vía ProyectandoLeyendo)