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1 d’octubre del 2016

la reparación como solución?

El plan de Suecia contra el consumo desaforado: bajar los impuestos sobre las reparaciones.


Si no lo desecha, no querrá uno nuevo: el gobierno sueco se enfrenta a la “cultura de lo desechable” reduciendo el IVA sobre las reparaciones de todo, desde bicicletas hasta lavadoras.


Una tienda de reparación de bicicletas en Estocolmo.

El gobierno de Suecia se prepara para reducir los impuestos sobre las reparaciones de todo tipo: desde bicicletas hasta lavadoras. El gobierno pretende que ya no tenga sentido deshacerse de los artículos viejos o rotos para comprar nuevos.

Este martes, la coalición entre el Partido Socialdemócrata y el Partido Verde que gobierna Suecia ha presentado propuestas en el parlamento que reducen del 25% al 12% los impuestos sobre la reparación de bicicletas, ropa y calzado.

También presenta una propuesta que permitirá desgravar sobre el IRPF sueco la mitad de la mano de obra pagada para reparar electrodomésticos como neveras, hornos, lavaplatos y lavadoras.

Según Per Bolund, ministro de Mercados Financieros y de Defensa del Consumidor y uno de los seis integrantes del Partido Verde en el gabinete, la "medida podría bajar sustancialmente el costo y de esa manera convertir la reparación de bienes en una práctica racionalmente económica”.

Bolund ha sido uno de los principales promotores de los nuevos incentivos. Calcula que la reducción al IVA bajará el costo de una reparación de 400 coronas suecas (42 euros) hasta unas 50 coronas (5 euros), suficiente como para estimular la industria de la reparación en Suecia.

El ministro confía en que la reducción de impuestos sobre los aparatos de uso doméstico estimule una nueva industria de servicio de reparación hogareña, generando así los tan necesarios puestos de trabajo para los inmigrantes recientes sin educación formal.

Los incentivos forman parte de un cambio de visión del gobierno, que pasó de limitarse a reducir las emisiones de dióxido carbono en el país, a buscar también la reducción de emisiones que generan los productos fabricados fuera de Suecia.

Entre 1990 y hoy, Suecia ha reducido sus emisiones anuales de dióxido de carbono en un 23%. Actualmente, más de la mitad de su energía eléctrica proviene de fuentes renovables.

Pero las emisiones vinculadas con el consumo han aumentado de manera constante. Según Bolund, las nuevas medidas del gobierno también están en línea con el “Maker Movement” y el consumo colaborativo, dos tendencias internacionales de reducción del consumo y creación que cuentan con muchos seguidores en Suecia. “Hay un cambio de perspectiva en Suecia. Cada vez se hace más patente que tenemos que hacer durar más a nuestras cosas para reducir el consumo de materiales”.

Las propuestas se presentan en el parlamento sueco como parte del proyecto de presupuesto del gobierno. De aprobarse en diciembre, el 1 de enero se convertirán en ley.

(the guardian, via eldiario.es)

25 d’agost del 2014

reparar la ciudad, por Anne Lacaton

'El fin de la arquitectura debería ser siempre mezclar a la gente'
Anne Lacaton defiende un trabajo respetuoso con lo que existe para 
reinventar la ciudad
Anatxu Zabalbeascoa, El País, 6 agosto 2014


Rehabilitación y extensión de la nueva escuela de arquitectura de Tournai, Bélgica

Hace casi dos décadas a Anne Lacaton (Dordogne, Francia, 1955) y a su marido y socio, Jean Philippe Vassal (Casablanca, Marruecos, 1954), les encargaron reformar la plaza de Léon Aucoc de Burdeos como parte de un programa de “embellecimiento”. Corrían los años de la burbuja, el momento en que el Guggenheim era el monumento anhelado por muchos Ayuntamientos del mundo, y ellos fueron a la plaza, comprobaron que los árboles estaban bien puestos —en el perímetro, junto a los bancos— y que la gente jugaba a petanca. Hablaron con los vecinos y, finalmente, presentaron un informe asegurando que “el embellecimiento no era posible”, la plaza ya tenía encanto, calidad y vida. Como única intervención propusieron limpiarla más a menudo. El Ayuntamiento aceptó. Con los años, los proyectos de Lacaton & Vassal, siempre sorprendentes por su propuesta y rara vez por su forma, han ido labrando a la vez una alternativa y una crítica a la profesión de arquitecto.

Tras remodelar el Palais de Tokio parisiense —con una intervención que recuerda a las casas okupadas— y tras multiplicar por dos el antiguo astillero del puerto de Dunkerque para convertirlo en el Museo FRAC, algunas de sus últimas obras parecen un invento del profesor del TBO. En el 17ème arrondissement parisiense, restauraron la Tour Bois le Prétre, un inmueble levantado en los años sesenta, ampliando los pisos un 30%. Lo hicieron rodeando la torre con galerías que sustituyeron las capas de aislamiento que normalmente se colocan en las fachadas por espacios que, además de aislar, son útiles. Lo más sorprendente no es, sin embargo, que los vecinos multiplicaran sus pisos, lo increíble es que eso sucediera sin que tuvieran que abandonar sus viviendas y por el mismo precio de la rehabilitación. Lacaton & Vassal acumulan ya un puñado de trabajos de este tipo. Cuentan que el gran esfuerzo está más allá de los planos, en la negociación con políticos y promotores. El resultado revoluciona la rehabilitación. Lacaton pasó por Madrid para explicar esos proyectos que reparan inventando.

 
Vistas del Museo FRAC de Dunkerque antes y después de la intervención

PREGUNTA. Arraiga la reparación por encima de la sustitución. ¿Todos los edificios se pueden reparar?

RESPUESTA. En Europa lo lógico es reparar. Los arquitectos no podemos comenzar de cero, porque hay mucho hecho. Se tiene que contar con ello con la atención suficiente para encontrar valores, que siempre los hay.

P. Ustedes los encuentran.

R. Lo que ya existe es un recurso que es irresponsable y soberbio despreciar. Como arquitectos creemos en la suma, en la integración, en las capas. Nunca demoler, siempre añadir.


Sección del Museo FRAC

P. ¿Reivindica un ejercicio de humildad por parte de los arquitectos?

R. No nos prepararon para valorar lo que llegó antes que nosotros. Nadie nos hacía pensar en qué se hacía con lo existente que no tenía valor artístico pero sí valor cívico, material y social.

P. ¿Cómo aprendieron a hacerlo?

R. La observación de lo que existe es la primera fase. No se trata de respetar acríticamente, sino de no dar por hecho que la demolición previa es un paso inevitable. El objetivo es arraigar las nuevas intervenciones.

13 de setembre del 2013

com poden ser aprofitats els edificis abandonats?

extracte de:
rehabitar [8]: abandono y oportunidad
X. Monteys; M. Mària; P. Fuertes; A. Puigjaner; R. Sauquet; 
C. Marcos; E. Callís; C. Fernández
Ministerio de Fomento, Madrid, 2011


(imatges de http://designtaxi.com)

És difícil establir una estadística clara d'edificis en desús, tret que es tracti d'una situació especialment rellevant, com la qual viu l'àrea metropolitana de Barcelona, amb un 14% dels edificis d'oficines buits el 2011, la qual cosa equival a uns 820.000 metres quadrats (1). És també el cas de Lisboa, amb uns 4.000 immobles d'habitatge abandonats –més d'un 7%– resultat d'una disminució significativa de la seva població (2).

En moltes altres situacions, es tracta d'equipaments desmantellats; edificis d'oficines, hotels o centres sanitaris obsolets; estructures agrícoles abandonades; presons, construccions escolars i religioses tancades; instal·lacions militars traslladades; infraestructures per al transport o antigues fàbriques i magatzems engolits pel creixement urbà sobre els quals no sempre es disposa de xifres absolutes. 


Algunes xarxes socials i llocs web veuen en ells paisatges postindustrials que es presten a ser retratats en la seva desolació, la qual cosa permet fer-se una idea de la quantitat i varietat d'edificis que es troben en aquesta mateixa situació (3). No obstant això, el nostre punt de vista està canviant i comencem a observar aquests casos com a oportunitats. D'entre tots aquests edificis, la ciutat recupera una part per instal·lar nous equipaments, amb usos majoritàriament culturals. 

En casos concrets, l'administració desenvolupa fins i tot programes a mesura de la singularitat de l'edifici, com succeeix a Madrid amb l'antiga nau Boetticher, en la qual actualment es construeix un centre de noves tecnologies TIC o, anteriorment, amb l'Escorxador municipal, reconvertit en un espai per a la creació artística contemporània (2008), a imatge de molts altres complexos industrials en tota Europa. En aquests casos, la disponibilitat és el desencadenant del procés. 


A la vista d'aquests i altres exemples, pot argumentar-se una certa cultura de l'aprofitament que vincula la necessitat de nous equipaments amb l'existència d'edificis en desús i d'interès arquitectònic o històric, normalment inclosos en el catàleg del patrimoni. No obstant això, també pot interpretar-se com una evidència de l'escassetat d'altres programes diferents a l'equipament i de la falta d'iniciatives per a reutilitzar els edificis comuns que no formen part del conjunt de béns protegits. Només quan es compleixin ambdues condicions tindrà ple sentit parlar d'una cultura de l'aprofitament
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8 de juny del 2013

"la moda del 'Repairing' se extiende entre los ciudadanos"

Aumentan las iniciativas, públicas y privadas, que incentivan a que la gente arregle sus propios objetos antes de reciclar o comprar nuevos
Albert DomènechLa Vanguardia, 22/10/2010


Ante el afán constante de fabricar o comprar nuevas objetos siempre existe la posibilidad de reparar los existentes. Y esta es una tendencia que en los últimos años ha experimentado un aumento notable entre la ciudadanía. La crisis económica es uno de los principales impulsores de la cultura del repairing, basada en la necesidad de alargar al máximo la vida de los objetos y a la vez apostar por criterios medioambientales basados en la reducción de residuos orgánicos. Según apunta la Agencia de Residuos de Catalunya, cada ciudadano genera 500 kilogramos de residuos al año, una cifra que la entidad cataloga como “insostenible” y que considera fruto “de la cultura del consumismo que ha barrido a la cultura del aprovechamiento”.

Reparado mejor que nuevo
En la línea de acabar con esta tendencia Barcelona impulsa el proyecto y programa ‘Reparado Mejor que Nuevo’, que enseña y ayuda a los usuarios a arreglar sus propios objetos. En esta iniciativa financiada por el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y la Agencia de Residuos de Catalunya, trabajan especialistas de diferentes ámbitos como son la electricidad, la reparación de bicicletas, costura, equipos informáticos, restauración de muebles y bricolaje. Angel Molina es uno de los técnicos que trabaja en la tienda física que el proyecto tiene en la calle Floridablanca de Barcelona. Molina está ayudando a un cliente a reparar una lámpara que tenía estropeada. “Lo importante es que lo hagan ellos mismos y aprendan a utilizar las herramientas que nosotros ponemos a su disposición. Nosotros les asesoramos y les ayudamos, pero el trabajo tiene que ser suyo”, argumenta el técnico. 

11 de maig del 2013

cal reivindicar una vegada més la reparació?

Hay vida después de la muerte... de los objetos

Por: Anna Argemi, El País, 10 de mayo de 2013

Hace varios años se me estropeó la impresora. Sin pensarlo dos veces la cargué en volandas hasta la primera tienda de informática que encontré con la esperanza de que quizás una transfusión de tinta o un trasplante de engranaje le devolvieran la vida y los colores. Solté el lastre aliviada sobre el mostrador de la tienda:

- ¿Cuánto puede costar arreglar la impresora?

El dependiente frunció el entrecejo mientras sopesaba con la mirada las rectas y las aristas algo desgastadas del armatoste.

- Lo siento pero no arreglamos impresoras. Te sale más a cuenta comprarte una nueva.

Recibí la misma respuesta en todas y cada una de las tiendas donde mendigué algo de compasión y al final di mi brazo a torcer: me compré una nueva.

Recordé el episodio hace unas semanas al pasar por delante de un local a la puerta del cual se puede leer: "Mejor que nuevo: 100% viejo". Se trata de unainiciativa del Área Metropolitana de Barcelona que persigue el loable objetivo dealargar la vida de los objetos y, por ende, generar menos residuos.

30 d’abril del 2013

stop recycling. start repairing!


"Platform21’s Repair Manifesto opposes throwaway culture and celebrates repair as the new recycling. The last few months the Manifesto has been downloaded, blogged about and adopted all over the world.

The Repair Manifesto is part of the project Platform21 = Repairing for which we sought to make repairing cool again – over a period of five months.
Both with the help of designers and visitors, new repair techniques were developed and many ingenious repairs were carried out in Platform21.

Although the project has now ended in Platform21, it doesn't mean we are dropping the repair mentality. Platform21 = Repairing will soon travel to New York, and we hope the manifesto will keep inspiring people to STOP RECYCLING and START REPAIRING!

So rediscover the joy of fixing things and share your repair knowledge. Together we can keep this movement going, one that isn’t new per se but has been forgotten."

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l'arquitectura ofereix un potencial immens per a ser pensada des de la reparació: reparar edificis existents, prolongant-ne la seva vida útil, però també projectar-ne de nous de manera que puguin ser objecte de reparacions en el futur. llegiu el manifest en clau arquitectònica i veureu com encaixa amb aquesta ideologia.

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la arquitectura ofrece un potencial inmenso para ser pensada desde la reparación: reparar edificios existentes, prolongando su vida útil, pero también proyectar los nuevos de modo que puedan ser reparados en el futuro. si leéis el manifiesto en clave arquitectónica, veréis como encaja con esta ideología.


26 de març del 2012

'vivir una casa'. Álvaro Siza

Nunca he sido capaz de construir una casa, una auténtica casa. No me refiero a proyectar y construir casas, cosa menor que todavía consigo hacer, no sé si acertadamente.
Casa de la madre de Le Corbusier en Vevey, Álvaro Siza, 1981.

La idea que tengo de una casa es la de una máquina complicada, en la que cada día se avería alguna cosa: bombilla, grifo, desagüe, cerradura, bisagra, enchufe, y luego el termo, estufa, frigorífico, televisión o vídeo; y la lavadora, o los fusibles, los muelles de las cortinas, la cerradura de seguridad. Los cajones se atascan, se rompen las alfombras y la tapicería del sofá del salón. Todas las camisas, calcetines, sábanas, pañuelos, servilletas y manteles, paños de cocina, yacen rotos junto a la tabla de planchar, cuya tela de protección presenta un aspecto lamentable.

Igualmente, hay goteras en el techo (se averían las tuberías del vecino, o se rompe una teja, o se despega la tela). Y los canalones están llenos de hojas secas, las albardillas sueltas o podridas. Cuando hay jardín, el césped crece amenazadoramente, todo el tiempo del mundo es insuficiente para dominar la ira de la naturaleza; pétalos caídos y legiones de hormigas invaden los umbrales de las puertas, hay siempre cadáveres de pájaros, de ratones y de gatos. El cloro de la piscina se agota, se avería la depuradora; ningún aspirador restituye la transparencia de las aguas o absorbe las patas de los insectos, finas como pelos. El granito de las losas o de los caminos se cubre de un peligrosísimo lodo, el barniz se oscurece, las capas de pintura se desprenden y dejan al descubierto los nudos de una madera sin protección. Cualquier dedo de anciano puede agujerear las carpinterías, los cristales están rotos, se ha caído la masilla, la silicona se desprende de las superficies, hay moho en los armarios y en los cajones, las cucarachas resisten a los insecticidas. Siempre se acaba el aceite cuando buscamos la lata necesaria, las juntas de madera se despegan, se desprenden los azulejos, primero uno, luego la pared entera. ¡Y si sólo fuera eso!

Vivir en una casa, en una casa auténtica, es oficio a jornada completa. El dueño de la casa es al mismo tiempo bombero de guardia (las casas arden con frecuencia, o se inundan, o el gas se escapa sin ruido, y generalmente explota); es un enfermero (¿Nunca se han clavado astillas de madera del pasamanos profundamente en la raíz de las uñas?); y un socorrista. Domina todas las artes y profesiones, es especialista en física, en química, es jurista –o no sobrevive–. Es telefonista de guardia y recepcionista, telefonea a cada momento, buscando fontaneros, carpinteros, albañiles, electricistas, y luego les abre la puerta de entrada, o la de servicio, acompañándoles con servilismo; pues de ellos depende, aunque nada impida la necesidad de una oficina completa, que igualmente se va degradando. Y entonces es necesario afilar hojas de cuchillo, comprar accesorios, engrasar, reordenar, deshumidificar; inmediatamente se avería el secador, y después el aire acondicionado, los radiadores.

Sin embargo, nada sobrepasa la tortura de los libros que se mueven misteriosa y autónomamente, desordenándose a propósito atrayendo el polvo en sus lomos y su grosor magnético. El polvo penetra por el borde superior de las hojas, pequeñísimos bichos las comen con un ruido indescriptible; las hojas se pegan, el cuero se mancha, gotas de agua salidas de jarrones con flores a punto de morir se escurren sobre las ilustraciones, atraviesan las telas en un furioso proceso de disolución. El felpudo de la puerta de entrada se deshace y hay un surco profundo en la madera, las hojas de las escobas de junco se desprenden, se rompen objetos preciosos, las tablas de las mesas y las de los muebles se abren en estallidos aterradores, no funciona la cisterna, la chimenea se llena de hollín –cualquier día arde–, en la cristalería se rompen los vasos de la bisabuela, revientan las botellas de vino verde al que un casi nada de azúcar da vida, saltan los corchos, o se pudren, pierde calidad precisamente la cosecha más apreciada. Cuando por primera vez no se sustituye de inmediato una bombilla fundida, toda la casa se queda sin luz, lo que inevitablemente sucede un sábado, al mismo tiempo que revienta un neumático del único coche disponible.

Por eso, considero heroico poseer, mantener y renovar una casa. En mi opinión, debería existir la Orden de Curadores de Casas y todos y cada uno de los años se adjudicaría la correspondiente mención honorífica y un elevado premio pecuniario.

Pero cuando ese esfuerzo de mantenimiento no se hace aparente, cuando el saludable olor a cera de una casa, por otro lado bien ventilada, se mezcla con el perfume de las flores del jardín, cuando en ella nosotros –visitantes irresponsablemente poco atentos a los instantes de felicidad– nos sentimos felices, olvidando nuestras angustias de nómadas bárbaros, entonces la única medalla posible es la gratitud, el silencioso aplauso; un momento de pausa, observando a nuestro alrededor, sumergiéndonos en la atmósfera dorada de un interior de otoño, al final del día.


Habitación de Le Corbusier, Vevey. Dibujo de Álvaro Siza, 1981.

(vía ProyectandoLeyendo)