20 de febrer de 2015

sostenibilidad y tecnología

¿Precisa la sostenibilidad gran inversión en tecnología?
Anatxu Zabalbeascoa, El País, blog de cutura "del tirador a la ciudad"
12 de enero de 2015



El profesor Sanford Kwinter ha analizado en sus clases en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Harvard (GSD) un asunto que con poca frecuencia se ha relacionado con la sostenibilidad y que, sin embargo, podría indicar una vía de futuro: el exhaustivo sistema de reciclaje que se produce en las ciudades indias en las que se recogen, redistribuyen, venden, revenden y recuperan desde el papel de periódico hasta el caucho, el plástico, los harapos o los excrementos.

Kwinter advierte frente a la creencia de suponer que la solución a las nuevas presiones demográficas y económicas está en racionalizar y modernizar los hábitats urbanos. En realidad, en sus clases sostiene que la solución podría ser la opuesta. Y explica que en India los bienes reciclados llegan a aumentar en ocasiones su valor hasta en un 700%.
Frente al poco estudiado reciclaje de las partes, la dabba o tiffin, el sistema de entrega de almuerzos, es un ejemplo de eficacia logística casi imposible de superar. Las redes tiffin walas reparten y recogen para devolver al hogar de origen cientos de miles de almuerzos a diario para transportarlos a puntos ubicados a horas de distancia con una precisión inigualable. El viaje de las cocinas comunitarias a través de relevos de carretillas, bicicletas y ferrocarriles emplea una red de colores y no se basa en cálculos computacionales sino en redes arcaicas y ecológicas.



Por eso Kwinter anima a aprender de la pretecnología antes de obcecarse con imponer la tecnología. El barrio de Dharavi, en el centro de Bombay, puede ser la barriada de chabolas mayor del mundo, sin embargo, goza de pleno empleo –un empleo que no permite más que subsistir que quede claro-. Allí operan 15.000 talleres. Se dice que no hay nada hecho en Bombay que no haya tenido una fase de producción en ese barrio donde el abastecimiento de agua y el alcantarillado, no la logística, sí son un grave problema.

Por lo general, los trabajadores viven en sus mismas tiendas, o junto a los talleres, como sucedía antes en tantas ciudades. La economía de Dharavi –cuya población se estima en cifras tan dispares como 300.000 y 1,5 millones de habitantes- alcanza, según Kwinter, los mil millones de dólares anuales. Esa economía no está únicamente basada en sueldos bajos y ausencia de beneficios sociales -que también- apoya sin embargo una prosperidad colectiva. Asumir que la sostenibilidad ha de estudiarse a pie de calle en lugar de imponerse desde teorías o tecnologías es uno de los grandes retos actuales. No puede haber un pensamiento ecológico que no coloque el destino social humano en el centro de su búsqueda.


("Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio")

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